El S16 Negro tira de orgullo

El pasado sábado pudimos comprobar la madurez de nuestros jugadores. Tanto público como Staff no podemos dejar de felicitar a cada uno de los jugadores que participaron en la contienda. Fueron 18, uno de ellos recién salido de la enfermería, quienes decidieron esta vez jugar con confianza y responsabilidad para ganar el partido, aplicando por fin, lo que tantas veces se ha entrenado a lo largo de la temporada.

A las 10 de la mañana sonaba el silbato en La Cueva del Dragón. El kick off volvía a enfrentarnos a El Salvador, un equipo al que ya habíamos conseguido derrotar en la primera vuelta pero de gran tamaño y muy serio en el juego. Tanto que, gracias a su potencial físico, comenzaron ensayando casi con inmediatez.

Este juego duro de delantera y sus incursiones dentro de la línea les volvió a dar sus frutos, consiguiendo ensayar de nuevo a mitad del primer tiempo. De momento los fallos de placaje hacían mella en nuestra buena organización defensiva. Sin embargo el equipo decidió dar una vuelta de tuerca a su intensidad de juego. Quizá fue el placaje a tres tiempos que se llevó al final del primer período nuestro apertura cuando el árbitro se había vuelto al punto de la falta anterior al final del primer período, con lo cual no pudo verlo -, y que a diferencia de las dos anteriores, esta vez sí recibió la disculpa del oponente-, lo que estremeció el pundonor de nuestros jugadores.

Tras el descanso, cogiendo el toro por los cuernos resolvieron los problemas en fases estáticas, ante un equipo más corpulento, y tomaron la posesión del oval jugándolo con descaro. Inmediatamente se anotó el primer ensayo. La continua posesión del oval nos permitía seguir llevando la iniciativa. Dos ensayos más nos ponían 5 puntos por delante en la mitad de la segunda parte, momento en el que el contrario vio que no podía vivir de las rentas.

La lucha y la emoción para este período final estaban servidas. Ambos equipos intentaban hacer el balón suyo para poder ensayar. Finalmente fue el equipo adversario el que lo consiguió en el último minuto, en un punto de difícil conversión.

Tras este empate con sabor a victoria nuestros jugadores, doloridos y agotados del esfuerzo, volvieron a mirarse a la cara sabiendo que la lucha con madurez junto a sus amigos, a sabiendas de las limitaciones de preparación y la falta de algunos compañeros quizá habría marcado la diferencia.

La satisfacción del trabajo bien hecho en contraposición con los anteriores partidos, ¿cambiará la forma de afrontar el resto de la competición hacia el afán de victoria?

Los jugadores ya han podido comprobar ya de manera fehaciente que nuestro juego no depende de la calidad del adversario de turno, sino de nuestra propia actitud y cómo queremos disputar nosotros el partido. Cuando tenemos claro nuestro objetivo, somos capaces de jugar con gran concentración y compromiso, así que resulta claro que la clave está más en como decidir, tanto a nivel individual como como equipo, qué objetivos nos planteamos en cada partido, para así sacar lo mejor de nosotros mismos como ha ocurrido ya en ciertos momentos de esta temporada.

¿Esto se traducirá en que quiere el equipo, cada uno de sus componentes, decidirá dar lo que realmente llevan dentro y quieren disputar el torneo de plata?

Las respuestas a estas preguntas en realidad solo la pueden dar ellos mismos y se verá en la manera en la que decidan entrenar y jugar las próximas jornadas, el camino que querrán seguir. Capacidad precisamente no les falta.

AÚPA XV

Texto: Luis Ángel Romero

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