Las dragonas se despiden de la Cueva del Dragón con una bonita victoria

Es cierto que ‘no había nada en juego’ pero todos sabemos que eso nunca es así. Esos partidos no existen. Si bien no había ya opciones matemáticas, el XV Hortaleza tiró de orgullo y casta para conseguir la victoria ante Universitario de Sevilla por 17-15 en la penúltima jornada de la Liga Iberdrola, dejando así un buen sabor de boca en el último partido de la competición disputado en casa.

Tras la mala imagen dada en el partido de ida, las dragonas tenían mucho que demostrar, y así lo hicieron. El encuentro comenzó con un fuerte empuje de las Cocodrilas, pues pese a que fue Hortaleza quien se adelantó en el marcador gracias a un golpe de castigo transformado por Casilda, las sevillanas aprovecharon sus ocasiones de ataque y antes de los primeros 30′ habían conseguido ya dos ensayos para poner el 3-10 en el marcador. Quizás en otra ocasión habría bastado para que las locales se vinieran abajo pero no fue el día. Las dragonas, concentradas, supieron esperar su momento.

El primer ensayo local llegó tras una notable secuencia de 15 fases de juego donde fueron partícipes prácticamente todas las jugadoras del XV y que terminó posando Cristina Cueto. Andrea Fernández acertó en la transformación para poner el 10-10 en el marcador con el que se llegaría al descanso.

En la segunda parte, el dominio de las dragonas se intensificó y la mayor parte del juego se desenvolvió en campo contrario, aunque faltaba terminar de definir. El premio llegó cerca del final. Teresa Casado optó por utilizar el pie para ganar metros y cuando la zaguero sevillana se disponía a devolver el balón de la misma forma, Esther Robres acertó, no sólo a bloquear, si no que consiguió hacerse con el oval y posarlo en zona de ensayo. Una vez más Andrea Fernández fue la encargada de tirar a palos y, ante una patada complicada, la ocho de las dragonas golpeó con precisión para sumar dos puntos más (17-10).

Pese a la alegría, en Hortaleza no hay un final tranquilo y las Cocodrilas apretaron con todo en los últimos minutos hasta conseguir su tercer ensayo. No obstante, en este caso su patada no fue transformada y la victoria se quedó en casa.

La victoria, si bien no tenía valor ya en la competición, si sirvió para dibujar una sonrisa en la cara de jugadores y afición. Seguiremos trabajando donde nos toque, pero si es con este espíritu, seguro que las cosas irán bien.

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