Mascletà de placajes en Valencia

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Torneo de primavera de rugby club valencia tecnidex.

Sábado 7 de abril de 2018, Polideportivo de Quatre Carreres (Valencia).

Combinado de Veteranos de Rugby Club Valencia Tecnidex y Veteranos de Chepstow Rugby Club (País de Gales) 5- Añejos XV Hortaleza 2.

La magnífica iniciativa del delegado de sub-16, Carlos “Sombrero” Soler, de hacer un partido de veteranos contra el Rugby Club Valencia aprovechando el torneo de rugby adolescente de Valencia fue seguido por muchos dragones de la edad tardía: Dr. Quesito y Mr. Nosferatu, Paco, Marabunta el Familia, Asterix, Juan, Rafa el Gremlin, Fernando, Pedro Andresen, Batuta, Santi Gavilán Pollero, Marcos, Julien, Villegas, Caturla, Gerión, Vicente Candyman, Maño, Juanpa, Ayerdi, Jota, Crespo, Uru, Carlos “Sombrero” Soler y Dani Villegas. Como siempre, espero no olvidarme de nadie.

Jotajota, Cubo y Mito no necesitaron ir a Valencia para lesionarse, por lo que fueron bajas de última hora.

En representación de nuestro Club de Fanes (Las Fanettes) vinieron los Marabunta, Ana y sus niñas, la mujer de Rafa el Gremlin, la familia de Marcos, María José (nuestra fotógrafa oficial), Luis “Jamones” y, al menos durante la primera parte, los dragones sub-16.

Los Añejos nos dividimos en dos grupos, los que compartimos cubobus con los dragoncillos y los aficionados a las carreas de coches que hicieron el rally Madrid-Quatro Carreres-Madrid. El tramo Madrid-Quatre Carreres parece que lo ganó Quesito. Dejó el crono en hora y media.

Como todavía pesa en nuestro ánimo el partido del cemento en las piernas contra el Fenix de Zaragoza de hace un par de años, sólo desayunamos tortillas rellenas, torreznos y cervezas. (Suprimimos el vino y el patxarán). Pero como la cabra tira para el monte, al llegar no pudimos evitar comernos una paella…

Nos esperaban los veteranos del Rugby Club Valencia Tecnidex y los veteranos del club galés Chepstow Rugby Club. Estos últimos eran 10 jugadores por lo que no fue posible hacer un triangular. Al final, los galeses vitaminaron el equipo valenciano (que tampoco andaba corto de efectivos).

El Tecnidex es uno de los cuatro equipos que hay en Valencia (junto con Les Abelles, CAU Valencia y Tatami Rugby).

Con Les Abelles y CAU ya nos enfrentamos el año pasado en el Torneo Pantera y nos llevamos sendas derrotas. El Tecnidex se parece bastante a estos dos equipos; jugadores con muchos kilos, mucha experiencia y buenas manos. Bien dirigidos por su melé, que parece tener un pacto con el Diablo, porque tiene 42 años y nadie le echaba más de 30. Suben a defender con orden, limpian bien los rucks y tienen juego muy vertical en ataque; tanto en delantera como en la línea. Quizá son algo más lentos que nosotros, pero eso no fue un gran problema para ellos, porque tenían jugadores de sobra para entrar de refresco y, por si fuera poco, tenían a diez galeses.

Los dragones chepstowianos (de azul celeste, aunque su capa habitual es roja y negra) salieron en la primera parte intercalados con los tecnidexicos (de blanco). Son jugadores grandes y duros en ataque. Siempre entraban a chocar en negro, limpiando muy bien el ruck sin perder el balón. En defensa, al ser alguno de ellos (no todos), más lentos, llegaban a placar un poco justos; por lo que en alguna ocasión placaron un poco alto. Eso sí, todo lo hacían con mucho oficio, siempre intentaban rebañar el balón en los placajes y al principio del ruck; y en un par de ocasiones nos birlaron el balón.

El árbitro salió de la foto de Rugby Club Valencia; Campeones de Lliga de División de Honor de la temporada 1982-83, para pitar (junto con algún otro de los tecnidexitas). Fueron dos partes de 25 minutos con reglas de veteranos. El cielo encapotado, amenazando lluvia y con viento.

Hicimos un calentamiento suave para que no se nos saliera el arroz y ¡A jugar!

Con el campo a rebosar de público (muchos dragones, negros del Hortal y rojos de Chepstow) y banderas galesas al viento. Recibimos el saque.

Como inciso diré que en el entrenamiento del viernes se nos fue un poco la mano, pero no cayó en saco roto, entrenamos la defensa en los rucks sin golpes por fuera de juego, en ataque negros al primer delantero o al segundo y la subida ordenada en los saques de centro. Las consignas para el partido eran defender ordenados sin que nos piten chopecientos fueras de juego y no encajar un ensayo al principio del partido por andar acarajotados en el primer balón.

De entrada, nuestros primeros ataques en negro fueron como chocar contra una pared, mientras que con los balones abiertos tampoco hubo muchos metros de avance, porque la línea valenciano-galesa subía ordenada y rápido ahogando el balón entre sus centros.

En el primer balón en ataque de los valencianos, Vicente el Candyman interceptó a un valenciano salido de la foto de campeones de División de Honor, que corría por la línea de touch. En el intercambio de chuches Vicente recibió un costal de chuches de regalo y no consiguió sacar al atacante del campo. Pero gracias a la desaceleración producida en el impacto, los que venían barriendo sacaron al ex de la española a touch. El choque fue tan espectacular que se escuchó perfectamente el murmullo del público.

Jugamos con el viento en contra y, hasta en tres ocasiones, nuestras patadas defensivas se quedaban cortas, no salían a touch, permitiendo a los tecnidexicos relanzar su juego ofensivo.

En la primera melé a favor, Villegas marcó salto al segundo centro. Quesito hizo uno de los mejores pases del partido a Villegas quien se saltó a Paco, que entraba como señuelo en el primer centro, pasándosela a Rafa el Gremlin en el segundo centro. El Gremlin, a su vez, se la dejó en corto a Uru. El argentino parlanchín se la pasó al ala Caturla quien fija al ala contrario y le da un pase a Rafa que redobla con toda la banda libre. Desgraciadamente el pase fue demasiado alto para 1,68.

Pronto se produjo una fase en la que los chepstownianos y los tecnidexiticos monopolizaron el balón en ataque, entrando por dentro una y otra vez, chocando contra la defensa ordenada y sin resquicios de los Old Blacks de Hortaleza.

Comenzó la mascletà de placajes. Como no conquistábamos el oval, todos tuvimos que emplearnos con contundencia en defensa. Algunos placajes levantaron el entusiasmo del público. Incluso Jota, que los lleva a los partidos contados, en plan rácano; en la primera parte ya había superado su cupo.

Era impresionante ver un muro de dragones negros, perfectamente alineados, contra el que chocaban obesos dragones galeses. En ocasiones era necesario hacer placajes dobles para que no pasaran los delanteros más masivos. Nuestra delantera estuvo impenetrable. En muchos placajes saltaron chispas. Todos los delanteros placaron así que, por no olvidar a nadie, no voy a destacar a ninguno, pero en la línea donde hay más espacio y velocidad se vieron placajes espectaculares de Villegas, Rafa Gremlin, Uru, Pedro Andresen, incluso Asterix, con pantalón rojo, hizo un tocado al ala contrario.

Desgraciadamente el equipo valenciano-galés tenía más recursos que el juego de delantera. Su medio melé, el de la eterna juventud, abrió un balón rápido a la línea, el oval voló hasta el ala que enfiló la línea de cal superando nuestra defensa, dando el pase final a uno de los varios apoyos que le acompañaron. Ensayo 1-0. El entusiasmo fue desbordante entre los seguidores del Dragón Rojo del País de Gales.

Nosotros contábamos con que tanto los murciélagos valencianos como los dragones rojos (disfrazados de celeste) se cansaran a lo largo del partido bajando el ritmo y abriéndonos huecos por donde desplegar nuestro juego de línea. Pero realmente no fue así, la unión pecaminosa y absolutamente contra natura de dragones y murciélagos funcionaba a las mil maravillas, introduciendo jugadores de refresco, por lo que en ningún momento decayó la intensidad de su juego.

No sé por qué razón, quizá por el viento en contra, sacamos un golpe en nuestra 22 a la mano, al tercer pase el oval se nos cayó y la recogió un híbrido de dragón y murciélago que, al ser placado por Uru, hizo un aván y la pateó hacia delante. Evidentemente, si había ventaja por el aván añejo, el árbitro debería haber marcado melé para los valencianos, pero dejó seguir el juego y la patada la recogió cerca de marca el ala murciélago que dio el último pase dentro de marca. Ensayo. 2-0.

Durante la primera parte los valencianos y los galeses consiguieron parar nuestras jugadas en la línea placando entre varios a nuestros centros y reordenándose rápido en defensa en el abierto. Pero, por fin nos salió una jugada en la línea de tres cuartos. Después de un ruck en campo contrario Quesito abrió el balón a la línea y Pedro Andresen se coló entre los centros valencianos, dando un pase ya en 22 a Fernando que, a toda máquina, enfiló el banderín ganando por velocidad a la defensa. Ensayo de Fernando. 2-1. Final de la primera parte.

Encaramos la segunda parte con el optimismo de haber estado parando bien a un equipo que, a priori, era superior en experiencia, kilos y que jugaba en su campo.

Durante la segunda mitad, los tecnidexicos empezaron a sustituir a los galeses, con lo que su juego cambió gradualmente. El juego en negro de los de Gales se fue sustituyendo por un juego más abierto, buscando los espacios. Pronto los valencianos rompieron por el centro de nuestra línea llegando a ensayo con muchos apoyos para el pase final. Ensayo. 3-1.

Nosotros combinando fases de entradas en negro y aperturas a la línea conseguimos llevar el juego al terreno contrario.

La oportunidad llegó cuando el balón se les cayó a los tecnidéxicos en su 22. Lo recogió Uru que corrió en modo ensayo hacia palos. Pero fue placado a 5 metros de marca cerca de palos, Paquito Chocomaker limpió el ruck y presentó el balón a Fernando que, a falta de melé, levantó la vista para abrir el balón a nuestra línea desplegada en profundidad. Mientras tanto, los valencianos se movían lateralmente sobre la línea de ensayo para defender un hipotético balón abierto. Entonces Fernando cogió el balón y en lugar de abrirlo se lanzó hacia delante ensayando entre dos defensores. Segundo ensayo de Fernando. 3-2.

Cada vez corría más sangre de murciélago por las venas del híbrido chapstwniano-tecnidéxico, pues jugadores valencianos seguían sustituyendo a los galeses. Así, en un nuevo envite, consiguieron volver a superar nuestra defensa rompiendo con velocidad por el centro de la defensa. Fue un ensayo parecido al anterior. Ensayo 4-2.

Pudimos acortar las diferencias con una buena jugada de nuestra línea que terminó en Paco. Éste fijó a los dos últimos tecnidéxicos de la línea de defensa, dejando el carril del ala libre, y dio un buen balón a nuestro ala. Caturla corrió con zancada flamenca hacia marca pegado a la cal, mientras que dos defensores valencianos barrían para interceptarlo. Creo que Caturla dudó un instante entre seguir corriendo la línea o cambiar la trayectoria hacia dentro, y, aprovechando la duda, sus perseguidores le sacaron del campo.

Hacia el final del partido se produjo la gran “Jugada Nosferatu” de Qesito. Los tecnidéxitas patearon el balón larguísimo a nuestra 22 que recogió Quesito en plan zaguero. Villegas se pregunta qué (coño) hacía Quesito solo en nuestra 22. Yo soy testigo ocular. Lo vi todo claramente. Como Nosferatu, surgió de la nada. Usando sus ultrapoderes se materializo en nuestra 22 y cazó el balón sonriendo satánicamente con sus colmillos vampíricos. Tres furiosos tecnidexos robustos se lanzaron hacia él con intención de aplastarle y repartirse sus vísceras. Entonces Quesito amagó una patada defensiva haciendo un recorte torero al tecnidexo más cercano. Por su izquierda se aproximaban otros dos valencianos engorilados. Todos quedamos en suspenso esperando a ver qué tal le salía la patada defensiva. Pero Quesito estaba poseído por Nosferatu. Una voz le dijo; ¡patear es de maricas! Así que decidió amagar a los dos valencianos que se aproximaban en modo picadora de carne y jugarla a la mano consigo mismo con chulería infinita. Cuando los tecnidexicos lo arrollaron se produjo un aquelarre gore. Manolo Villegas gritaba ¡Matadle, que no se levante! Yo vi perfectamente como uno de los de blanco le clavaban una estaca en el pecho gritando ¡Muere!¡Muere!¡Muere!

Pero Nosferatu es inmortal, salió del campo pálido y con paso vacilante murmurando; patear es de maricas. Todavía llevaba la estaca clavada en el pecho.

Este no fue el único hecho milagroso del partido (confirmado por la Congregación de la Doctrina de la Fe de la Santa Sede) porque a Villegas le salió una doble cruz falsa con los centros sin chocarse entre ellos. Sin duda, milagro.

Y Marcos, después de su excursión por el más allá en Santander, volvió a jugar un partido de rugby con nosotros. Empiezo a sospechar que Marcos también es uno de los inmortales.

El partido terminó con una penetración de los tecnidéxicos por todo el centro de nuestra defensa. Un valenciano se zafó de su marcador y dio un pase a su apoyo hacia el abierto. Este a su vez dio el pase en 22 cerca de marca hacia el abierto. Al que entró en marca se le cayó el balón antes de posar, pero el árbitro dio por bueno el ensayo. 5-2. Final.

Fue un gran partido.

El cubo de cerveza fría en el vestuario con la que nos obsequió el Rugby Club Valencia fue el estupendo prólogo al tercer tiempo en el campo, que la lluvia interrumpió. Por eso el cuarto tiempo fue en el local del Rugby Club Valencia donde los galeses cantaron un par de canciones en respuesta a nuestros famosos cánticos.

Después muchos añejos recorrimos la senda del lagarto azul pero sólo los elegidos peregrinaron a Jerusalem.

Mucho rugby.

Jota.

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