Torneo de veteranos en el Hortal: Duelo al Sol

Los Añejos, el equipo de veteranos de Hortaleza, no para de superarse. El 1 de Junio de 2019 ya ha quedado en los anales del club, como el día en que se estrenó una nueva categoría: la SUPER50, que reúne sólo a aquellos jugadores que han cumplido más de cincuenta años y que creen que todavía juegan al rugby. El partido fue con los Indosaurios, el equipo de veteranos del rugby más numeroso y resistente de la región de Madrid. No satisfechos con esta hazaña, remataron su torneo con un partido de la categoría +35 contra el Fuencarral, equipo de veteranos de nuevo cuño.

En días de calor, Protección Civil recomienda evitar el sol y limitar las actividades físicas a primeras horas del día y al atardecer. Además recomiendan a las personas de edad no salir en de casa en las horas centrales del día. Pero como nosotros somos dragones y en la archifamosa serie “Juegos de Tronos” ha quedado demostrado que resistimos al fuego, decidimos convocar el partido SUPER50 a las 15:00, en plena hora de máxima radiación solar y cuando ya el césped de plástico del Hortal era una parrilla lista para la barbacoa. A esta convocatoria nos vestimos de corto los dragones…Peti ,Soler, Adolfo, Juanin, Santi, Papi, Villegas, Crespo, Porras, Julien, Ayerdi, Elias, Quique, Julian, Rafa, Puma y además se estenaron como Añejos +50 Ernesto y Carlos Pato con toda su experiencia. Avelino, que había anunciado su retorno al campo de juego, volvió a esquivar al personal. Por parte de Indosaurios se presentaron trece ejemplares que se siguen resistiendo incomprensiblemente a la extinción masiva del Cretácico; Pablo Fuster, Pepepili, Gibaja,Prosti, Pato, Jose Luis, Hulk, Chupao, Pablo Gómez, Miguel MM, Monter, Nacho Padre, y Gordillo. Así que la conflagración sáurica a máximas temperaturas estaba garantizada. Además, los indosaurios escogieron como indumentaria su tradicional camiseta de manga larga, seguramente para evitar el contacto directo con el césped, que irradiaba un calor que ríete tú de la parrilla de San Lorenzo. Gabi se prestó a pitar como árbitro. El partido se jugó a 13 y se redujo la anchura del Hortal los 5 metros a cada lado con conos.

En este tipo de partidos y en las circunstancias extremas de calor, los que están dentro tienen la sensación de jugar a una velocidad supersónica, pero los que están fuera ven solo que existe cierta actividad embarullada entorno a donde está el balón y el resto de ejemplares, deambula por el campo intentando evitar el fuera de juego, calculando continuamente las fuerzas que le quedan a uno para ver si entra o no en la jugada cuando vea pasar el oval relativamente cerca. Esto es debido a que a esta edad, el cuerpo obedece ya solo relativamente a las instrucciones que manda el cerebro y en ese dialogo constante, muchas veces manda el cuerpo y dice… ¡NO VOY! Aún así, hubo algunos lances e historias dignas de mencionar por ser este, como he mencionado nuestro partido inaugural de la categoría.

Muy pronto, los Añejos sufrimos una descomposición de nuestra veloz línea titular debido a un encontronazo de Peti, y a una torsión de la rodilla de Rafa. A estas horas, Rafa está reposando a la espera de verificar el alcance de la lesión. ¡Animo Rafa! Peti, por contra, utilizó los servicios contratados de la ambulancia que le pusieron una venda al estilo Kipá judío y ambos fueron reemplazados. Y aunque se viera jugar en la línea a elementos extraños como Elías o Porras, tampoco es que el equipo desentonara mucho, porque a esta edad, la calidad es también más o menos constante (siempre rozando los mínimos) e independiente de quien esté en que posición. Pero esto explica un poco lo orgullosos que estaban los indosaurios de la “performance” de su línea, que había conseguido parar todos los ataques ligeros de los dragones y no se les había escapado ningún corretón por las bandas como ocurre casi siempre en sus partidos. Cabe mencionar que los indosaurios al final impusieron su juego engrasado y compacto de delantera tan mecanizado en el aprendizaje a lo largo de los años y sorprendieron con un alita un tanto anguililla que se esforzaba por crear incertidumbre en las líneas de los dragones saltando lígero de hueco en hueco. En un lance, dicho alita anguililla fue placado bien bajo de una forma espectacular por Julián, a quien a todos hemos oído de gritar en el Hortal ¡PLACAR BAJOOO! una y otra vez animando los partidos de todas las categorías. Fue una lección que a buen seguro, ese alita se habrá llevado para el tercer teimpo. Dicho lance fue especialmente celebrado en la grada. Otros lances mencionables fue ver a Soler rodar varias veces con toda rotundidad por la parrilla del césped, para dorarse bien de cara al tercer tiempo así como los moles genuinamente indosáuricos que conseguían penetrar los últimos metros de la defensa hortalina. También cabe mencionar la penetración de Juanin, que entró en carrera rompiendo las defensas después de una melé a cinco metros y a cuyo rebufo llegó la carga de los dragones y el último ensayo finalizando el encuentro. Puma, nuestro veterano más veterano, tuvo esta vez que conformarse con jugar de ala en vez de  cumplir su sueño de jugar de tercera. (¿Ves como SI se te menciona, Gritos?). Por otro lado, Elías ha agradecido emocionadamente en el Whatsapp que le hiciéramos capitán de este equipo +50.¿? Esta claro que las neuronas pasados unos años y a determinadas temperaturas, no funcionan bien.

Y así los SUPER50, acabaron chamuscados y con síntomas de golpe de calor, tumbándose en el vestuario buscando unas décimas menos de temperatura, y empezar el primer tercer tiempo con unas cervecitas para ver el segundo partido, el de los Añejos +35 con el Fuencarral.

El equipo de Fuencarral, es un equipo que obedece a las dinámicas sociales de los últimos años. Es un grupo que pretende vivir el rugby y disfrutar desde la creación de un equipo de veteranos;  además del Fuencarral hemos jugado este año con otros dos equipos de este tipo: los Visogordos del Viso y el Tsunami. Con el Fuencarral nos enfrentamos a la revancha del último partido que tan competido y tan buen sabor de boca nos dejó. Esta vez, el Fuencarral se preparó a conciencia y lo mejor para estos casos es lo que hicieron, invitar a amigos de los Lyons que fueran grandes y supieran de rugby. También invitaron provocándonos mucha envidia a un histórico de nuestro rugby, Pedro Manzano, quien con el corazón dividido, jugaba con las medias con nuestros colores rastafaris. ¡Vuelve Pedro! Por nuestro lado tuvimos la grata visita de dos antiguos capitanes de nuestro equipo de veteranos; Fabio y 3 litros y que estuvieron bien acompañados con Jerome, Marcos, Maño, JJ, Califa, David el patrono, Avatar, Joseba, Begines, Andersen, Caturla, Gabi, Villeguitas, Marabunta, Ñigo, Soler, Larios, Bonifaz, y en un reciclaje del partido anterior, Peti pudo recuperarse del partido +50 y jugar con su Kipá, y los jirones que quedábamos de Quique y de un servidor, se volvieron a poner a disposición del club en el asadero del Hortal.

Perdonará el lector a este cronista la escasa concreción de lo que aconteció en este partido pero mis condiciones mentales después del sofocón del primer partido y la merma funcional provocada ha supuesto el borrado de nombres, datos y hechos concretos. No obstante la arqueología del postpartido, me ha permitido dar unas pinceladas de las cuestiones más relevantes.

Ante la desaparición por evanescencia de Porras por los efectos del partido SUPER50, Begines se erigió en líder in pectore del equipo, insuflando ánimos y mandando en la alineación. El partido fue muy disputado, los refuerzos de Fuencarral daban una gran peligrosidad a su línea. Nosotros salimos a pararles y lo conseguimos a medias. Los tomas y dacas eran sustantivos y recuerdo un carrerón de uno de sus delanteros que se infiltró y corrió treinta metros seguidos. Pedro Andersen sufrió un encontronazo que le abrió una brecha en la cabeza. Pero al ir a a la ambulancia, los sanitarios también habían sufrido un sofocón y habían huido a un lugar más fresco, así que se puso una venda en forma de turbante y volvió al juego en esas condiciones. Pudimos comprobar que Fabio sigue embistiendo con el pecho como ariete y que 3 litros sigue siendo tan correoso con el balón como siempre. Que a pesar de los años, Begines y Califa siguen tan parlanchines en el campo y que eso ya no lo cura nadie. El arbitro, con autoridad, mandó a Califa y a su oponente a refrescarse unos minutos para bajar la temperatura del partido. Los veteranos jovencitos, tomaron el partido por los cuernos y asumieron la responsabilidad cuando Begines lo pidió en uno de los descansos, no se si descanso de agua o descanso descanso; David el patrono se lanzó como un tigre por encima de un tumulto de jugadores a la brasa para posar su primer ensayo con nuestro equipo. Vicente se vio de repente en posición de zaguero y en vez de correr hacia adelante, y embestir como hace Fabio, se puso a correr lateralmente y lanzar el oval al hueco del ala y se perdió por el lateral. JJ, el ala concernido, ganó muchísimos metros cuando le llegaba el balón franco y conseguimos jugar muchos minutos en su campo moviendo de lado a lado el oval y ganando metros. Este fue otro partido en el que no hubo dagas, no tenemos la frialdad necesaria para hacerlas ni tuvimos la presión de un Porras curándose las ampollas del partido +50. El día que las hagamos seremos imbatibles. Pero eso, a nuestra edad, no tiene ya mucha sustancia.

Y el segundo tercer tiempo fue en el Burgos, donde nos juntamos los tres equipos. Pero algún cálculo salió mal y aunque regado, fue escasito en manjares. Pero lo más preocupante fue que cuando nos pusimos a cantar, los encargados del local nos pidieron cantar bajito, …¡a las ocho de la tarde! ¡Y eso que teníamos delante un equipo que replica! Porque equipos veteranos que canten en Madrid, hay muy pocos. Ante la frustración del segundo tercer tiempo los supervivientes fuimos a rematar la gusa a la caseta de las fiestas del Hortal, donde hicimos el tercer tercer tiempo, ya mezclados con la variopinta fauna del club que allí pululaba. Cinco o seis indosaurios resistieron toda la romería y quizás ahí radique parte del secreto de su resistencia a la extinción del Cámbrico.

Cuando este cronista se retiró del recinto de las fiestas del barrio, tenía la pinta de que de allí salía un cuarto, quinto o incluso sexto tercer tiempo, y que los jirones, llagas y ampollas que lucimos hoy en nuestros cuerpos no limitaron ayer las increíbles ganas de vivir con intensidad esas horas a toda esta marabunta de jóvenes encerrados en cuerpos decadentes luchando por mantener a flote los ideales de juventud. No sería extraño que algún policía municipal encuentre el lunes algún resto de lagarto frito por los matorrales del parque del recinto de las fiestas. ¡Por muchos años Añejos!

¡Aúpa XV!

El Ciclón del Hortal

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