Ciclónica: Encuentros en tercera fase. Camping de la Alameda, Abril 2016 Añejos-Dragonas

Los Añejos y las Dragonas hemos compartido este año espacio y tiempo. Entrenamos los dos equipos los viernes por la noche. Aunque nuestra admiración por el equipo femenino ha sido mayúsculo durante toda la temporada, y algún escarceo de entrenamiento de melés habíamos conseguido, no habíamos encontrado la fórmula hasta ayer, de derribar esa barrera psicológica que es salirnos de nuestra zona de 22 con el oval controlado.
 femenino
 La prohibición de los capitanes de Añejos de traer prismáticos, a los entrenamientos y su negativa rotunda a entrenar con gafas de lejos, propuesta por muchos de los jugadores, nos hicieron pensar que la mejor forma de acortar distancias sería la de una cenita de confraternización con las dragonas para intentar intercambiar algo más que solo miradas a bulto y a lo lejos.
A pesar de que algún delantero propusiera un tercer tiempo a puchero compartido y barril cervecero hasta agotarlo, prosperó la idea de hacer algo un poco más fino en vista de que eran nuestras dragonas favoritas. Y allí que nos juntamos en el recientemente reformado camping de Alameda de Osuna, a tres minutos del Hortal, el viernes por la noche una treintena de Añejos y otra treintena de de dragonas. Fue este, un encuentro sin añejas cuyas causas y motivaciones alguno tuvimos luego que explicar profusamente y, a veces, sin el resultado esperado. De ahí que esta ciclónica haya sido escrita desde la caseta del perro, en el jardín de mi casa.

Los Añejos nos acicalamos y alicatamos después de nuestras correrías habituales por el Hortal, incluso alguno, por el olor que desprendía, seguramente se duchó con colonia para nuestra primera cita. Esperamos una media hora con unas cervezas, en nuestro reservado del local matando los nervios a base de patatas fritas de bolsa barata hasta que Ceci, al mando de tres dragonas penetró por la puerta y empezaron a repartir besos, abrazos y saludos recogidos con regocijo por todos los añejos que queríamos ser saludados. ¡CONTACTO! Después de Ceci, circularon todas las dragonas, en tropel hacia el bar y como la confluencia del rio negro y rio blanco, los añejos y dragonas nos fuimos mezclando poco a poco en una miriada de conversaciones simultáneas que, sin duda, trataban todas de lo mismo.
La cena, de pie, consistió en una serie de platos a compartir trabajados escogidos previamente por Pitel con croquetas de balao, feijoada de morcilla y salsa de yogur, chipirones rebozados y adobados con alioli especialmente condimentado, sandwiches de atún con apio y otros vegetales inidentificables… en fin, como comprenderá el lector, algo muy finolis.
A la par que pasaban los platos, y hablabamos del reto de mantener la categoría, se cruzaron algunas propuestas, unas que fueron rechazadas por pudor, como es la de que las dragonas entrenasen con vestimenta de Voley-playa, y otras por estética, como la de que Wally y Jota pudieran alinearse con las dragonas por llevar el pelo largo. “Por el pelo largo, si” confirmaron, “pero es que exigimos un mínimo de estética, y ese no lo pasais”. Animados por la conversación, no aceptaron tampoco las dragonas el forzado argumento de nuestro Quesito Gonzalo y Lolailo de que ellos también llevaban el pelo largo pero que lo que les pasaba era que se les había caído.
Si aceptaron las dragonas otras iniciativas más creativas, como un duelo en lucha gitana de su dragona más fuerte contra nuestro Añejo más pequeño. Astérix, vete preparando. O la de jugar un partidito amistoso sin balón, como a veces las vemos entrenar. También quedó cerrado un tocata sin tocar y una carrera a muerte en sprint, como la que hace un par de años tuve el privilegio de protagonizar contra sus más veloces corredoras.
A eso de las doce apareció Cubo en la reunión como si no hubiera hecho nada, vestido de romano. Cubo, en su especial papel bisagra entre chofer ocasional de las dragonas y portador de mercancía añeja, había sido nuestro tercer hombre, el hombre que facilitó en la sombra el encuentro. Fue recibido con gran efusividad por todos los presentes.
Al grito de EN PIE!, las cariñosas dragonas nos llamaron a capítulo. Después de confirmarles que Asterix, Wally y Villegas ya estaban de pie, nos sorprendieron con un regalo increíble. Nos regalaron una pancarta con nuestro dragón con báculo y una leyenda que dice: ¡QUE NO OS DETENGA NADA! Reunidos un grupo de cavilantes Añejos hemos llegado a la conclusión de que la pancarta está destinada más bien a los tres cuartos, porque… ¿quien conoce un Añejo delantero que se detenga por algo si ese algo se halla entre él y un delicioso manjar? Otro grupo de Añejos, piensa, sin embargo, que la pancarta representa más bien un deseo personal a invocar en las múltiples ocasiones en que nuestras actividades acaban frente a la policía. En cualquier caso, ¡MUCHAS GRACIAS DRAGONAS!. Llevaremos esta pancarta especial entre los accesorios y abalorios fetiches más preciados del equipo.
Y con nuestra réplica, empezaron a soltar palabras nuestros capitanes, que no recuerdo muy bien, pero que sin duda hicieron gran mella en nuestro ánimo y en el de las dragonas, porque las dragonas salieron prometiendo que mantendrían la categoria y luego nos pusimos a cantar nuestras habituales canciones, en las que a falta de otros trovadores más habituales, el vozarrón de Miliko tuvo un protagonismo especial.
Y doy fe que así transcurrió el primer contacto general contrastable como equipos entre los Añejos y las dragonas, que en otros tiempos, llamabamos en tercera fase, y que ahora se llama en tercer tiempo. A partir de ahora ellas afrontan el gran reto del mantenimiento de la categoría y nosotros comenzamos nuestra temporada alta de partidos de Añejos con un partido en Logroño, esta vez sí, con las Añejas y familia que lo deseen. ¡Sigue las singulares aventuras en vivo y en directo de este intrépido equipo!
¡Aúpa XV! El Ciclón del hortal.

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