Dragones por el Mundo: Jefrey

Comenzamos con este artículo un programa de entrevistas con todos aquellos antiguos jugadores y jugadoras del XV Hortaleza que, por azares de la vida, han tenido que trasladar su residencia a diversos lugares más allá de España.

Algunos de forma permanente, otros de forma temporal con expectativa de regresar; todos ellos tienen vivencias interesantes que contarnos llevando la imagen y el recuerdo de nuestro Club por los cinco continentes.

Contamos para ello con la colaboración de Marcos Teixeira “Chef”, jugador del equipo senior y responsable del blog “New Hortal Times” Chef se encargará de entrevistar a nuestros dragones y dragonas por el mundo. Cada entrevista se publicará en nuestra web y en el blog.

Sin más dilación tenéis a continuación la primera entrevista. ¡¡Esperamos que os guste!!

JEFREY, EL DRAGÓN QUE LLEVÓ VOLANDO EL RUGBY HASTA GUINEA

New Hortal Times

Durante años formó parte de una recordada primera línea de Hortaleza en la que pacían otros grandes mamíferos de la talla de Kiko o Yankee, lo cual no impidió que sus bufidos resonaran entre los de sus compañeros de vanguardia. Pedro Marcos Bico Mbasogo (Las Palmas de Gran Canaria, 1991), más conocido como Jefrey, ahora, en su vuelta a casa, centra sus esfuerzos en ayudar a desarrollar el rugby ecuatoguineano.

Su accidentado retorno al pequeño país africano, con escayola de por medio cortesía de un entrenamiento cualquiera en Hortaleza, no hizo más que acrecentar las ganas de un tipo que nunca le ha dicho ‘no’ a eso de saltar a un campo de rugby por muy inesperada e improvisada que fuera la propuesta, como bien saben en el muy agradecido equipo universitario de Ciencias de la Información. 

Por lo que si apenas necesita un respiro para unirse a una inefable escaramuza en Cantarranas, cuando le ofrecieron la posibilidad de acercar el rugby a los más pequeños de Guinea Ecuatorial los de la Academia de Rugby de Malabo se vieron con un Jefrey que ya se había puesto manos a la obra incluso antes de que pudieran terminar su oferta.

New Hortal Times / José Luis Hernández Sanz

“Cuando me propusieron ayudar en el desarrollo del rugby en Guinea se me pusieron los ojos como platos. Ni me lo pensé. Vinieron con un gran proyecto y ahora estoy transmitiendo todo lo bueno que he aprendido de este deporte a las futuras generaciones de Guinea”.

De paso, apunta, no estaría mal forjar a un futuro pilier a su imagen y semejanza. “Ahora ya no soy vaca, soy vaquero”, es la agropecuaria metáfora que utiliza Jefrey para confirmar que de momento ejerce como entrenador y poco más, aunque se sentiría “encantado” de volver a jugar y quién sabe, formar parte del combinado nacional, cuando las circunstancias de la pandemia y del rugby local sean las adecuadas.  “Siendo un guineano que ha jugado a un nivel más o menos bueno, siempre ha caído la broma de, ‘eh, capitán de Guinea’, yo por mi encantado, si ellos me necesitan no seré yo quien diga que no, pero de momento estamos viendo cómo participar con los críos en algún torneo amistoso en Ghana o Camerún, para que los entrenamientos no caigan en saco roto.

“El rugby aquí en Guinea casi no existía, es un deporte que gustaba poco o directamente no existía. La influencia de los que estudiaban en Estados Unidos han traído algo del fútbol americano, pero tampoco ha calado. Los entrenadores hemos jugado todos en algún equipo, Martín en Getafe, Pablo, que es el fundador, en su equipo de Galicia, y el Colegio María Cano nos ha cedido su campo de fútbol para entrenar. Tener algo así, es increíble, es como tener el campo del XV aquí en Guinea”.

Con todo, cuenta, Jefrey llamó a Elias Delso, el ahora presidente del XV Hortaleza, y le contó lo que estaba haciendo en Malabo y si había la posibilidad de enviar material del club que ya no se utilizara.  “Elias más que encantado, dijo que no habría ningún problema y nos pusimos en contacto con una persona que nos trae todo el material desde Madrid de manera gratuita a forma de donación”.

En realidad,  celebra que la acogida del proyecto ha sido “brutal”, puesto que los apoyos están llegando desde muchas partes, no solo desde España, sino también desde Argentina, o Francia, donde su federación ha  gestionado la formación de los entrenadores. “Ha llegado incluso un profesor desde Galicia para formar a los críos. Nosotros hubiéramos estado contentos con dos balones y luego no pararon de llegar cajas y cajas”, sonríe.

Aunque tal y como ha contado Jefrey el rugby en Guinea es un completo desconocido, los padres de los críos, quienes no cuentan con apenas actividades extraescolares y pasan largas horas en las calles, pronto vieron en esta escuela una oportunidad inmejorable para dejar a los más pequeños en un entorno amistoso y saludable, es por ello que han empezado también a acudir a los colegios con vistas a aumentar la familia

“Estamos empezando ya a pensar en niños más mayores, ir a los colegios y enseñarles qué es el rugby y a ver si así con el efecto llamada vienen a entrenar. Les informamos de que es totalmente gratis y que además al ser ya una federación que cuenta con apoyo de las instituciones, están asegurados en caso de que lesionen o se hagan daño. Menos mal porque al principio éramos nosotros quienes teníamos que correr con los gastos de los hospitales”.

Fuera del plano deportivo, donde Jefrey y sus compañeros de escuela se mueven con brío , en lo relacionado con las labores burocráticas, han tenido que pedir ayuda a mentes más acostumbradas a la que se presume nada diligente administración pública guineana.

 “Mi tío nos está ayudando en temas de papeleo para que sea más fácil poder sacar adelante los temas administrativos y aconsejando cómo poder crear una futura federación en Malabo. Hasta el exfutbolista Bodipo nos está echando un cable desde su posición”, el antiguo jugador internacional de equipos como Racing de Santander o Deportivo de la Coruña, es ahora director general de Juventud y Deportes de Guinea Ecuatorial.

Jefrey se pone serio por primera vez durante la conversación para expresar su añoranza por el XV, aunque sus motivos para la melancolía son un tanto peculiares: los entrenamientos, esos días lluviosos y que te griten desde la grada. “Lo cierto es que te sentías arropado, éramos una gran familia, te reías y te enfadas, pero volvías al día siguiente con más ganas”.

“Me alegra ver también cómo antes de irme los chavales de la cantera han comenzado a coger las riendas del equipo, y saber que todavía sigue habiendo gente con la que jugué, como Jabalí, o Marcos, que creo que sigue por ahí” (no, no sigue, Jefrey).

“Saber que he sido parte de ese equipo ha sido un gran honor. No sabría como agradecer todo lo que aprendí y mejoré con ellos, la fe que pusieron en mí desde el primer momento. Me encantó esa época, pero hay que seguir adelante”.

No parece tampoco que el cambio le haya sentado mal, pues afirma no haberse arrepentido de volver a casa, a la que volvió para trabajar en una empresa estibadora de Malabo.

“Me vine a Guinea a trabajar y de momento aquí, genial. La vida es un tanto diferente, pero se vive bien. Aunque hacía mucho tiempo que no había vuelto a casa, el choque de adaptarme no ha sido grande”.

Aún con todo, también es difícil dejar atrás su otra casa, Hortaleza, a la que acude siempre que puede, ya sea por nostalgia de tiempos pasados o por sí, en “algún partido aislado se necesita a un pilier y yo estoy por ahí…”

Artículo: Marcos Teixeira “Chef”

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