Dragones por el mundo: Miguel Luengo ‘Yankee’

“Me acogieron y me formaron, eso me ha dejado el XV, la gran familia que se creó de la noche a la mañana”

Las historias de quienes marchan a estudiar a la universidad gracias a una beca para jugar al fútbol americano siempre han sonado desde este lado del Atlántico a filme de Hollywood, a una realidad muy ajena a nuestro sistema educativo, pero no tanto a nuestro imaginario colectivo, así que cuando ‘Yankee’, Miguel Luengo (Madrid, 1974), contó que el destino era Escocia, la película, aunque nos sonaba, tenía un final inesperado en este tipo de historias. 

Al igual que los que viene rebotados del fútbol, ‘Yankee’ también llegó del otro football pero sin salir por la puerta de atrás y con el añadido del empuje de su chica de por entonces, ‘Sis’ quien también acabó siendo una dragona, y gracias a las labores improvisadas de captación de ‘Cervi’, quien selló el fichaje dejándose llevar por su corpulencia.

“Oye, tú eres muy grande, ¿no? 📷 : José Luis Hernández Sanz

Con “más miedo que vergüenza” y con otro grupo de neófitos dio sus primeros pasos en esto del rugby dentro de un proyecto para formar un tercer equipo en Hortaleza. Pronto se le quedó pequeño, acabó lesionando a cuatro tipos en los primeros entrenamientos, así que, tras un breve paso por el B, era inevitable que acabara jugando para el primer equipo, para alivio también de los que querían un C. 

Después de unos años en el XV, puso rumbo a las nunca suficientemente bien reconocidas tierras escocesas. Allí, fue a parar a Stirling, escenario de grandes gestas para los locales comandados por el ínclito William Wallace y de aciago recuerdo para sus vecinos del sur.

El XV más vintage 📷 : José Luis Hernández Sanz

En la Universidad de Stirling le dieron la oportunidad de seguir con sus estudios, relacionados con el deporte y la preparación física. “Me queda todavía un año y sigo disfrutando mucho de todo esto”. La universidad le ofreció pagarle la carrera a cambio de jugar para ellos, “un caramelito”.

“No me esperaba el nivel que hay aquí, sabía que algo había, pero lo que me encontré fue el nivel que tienen los equipos top de España. La culpa la tienen los muchos estadounidenses que hay jugando en la liga, las universidades que tienen más pasta para invertir en deportes ofrecen becas a estudiantes para que vengan un año a estudiar un master a cambio de jugar”.

Parado por una última lesión y la cuarentena por la pandemia, ‘Yankee’ reconoce que el tiempo de jugar a este nivel está “cada día más difícil”, pese a que el cuerpo, dice, le pide jugar. Por si acaso, quien ha sido internacional con la selección española en varias ocasiones, ya tiene apalabrada su posible vuelta a su equipo en Madrid, Osos Rivas, para retirarse ahí. 

“La juventud está cada vez más preparada, hay algunos bichos que asustan, chavales con 20 años de 1,95 y 140 kilos de músculo, yo con esas piezas no me puedo pelear mucho”

Aunque puesto a impresionarse, más que de estos descomunales jovenzuelos y su fisonomía, epatado se encontró con los sonidos que algunos de ellos farfullaban. “He estado durante diez años estudiando inglés, pero lo de aquí no es inglés, es como mandar a un alemán a hablar español en Cádiz”. Yer bum’s oot the windae.

Confiesa que también ha fantaseado con la vuelta a los campos de rugby, donde incluso lo ve más factible que con el fútbol americano, aunque, matiza, tampoco cree que el cuerpo le dé para mucho. 

“Ya veremos, está todavía por decidir. Cada año voy pensando y decido sobre la marcha. A ciertas edades no puedes decir ‘voy a jugar cinco años más’ porque no sabes lo que te va a pasar, no eres un chaval de 20 años y el cuerpo ya no responde igual”.

Por su puesto, en caso de volver a jugar al rugby siempre sería en Hortaleza, “clarísimo”, salvo que apareciera una oferta económica en algún lado, fantasea. “He dejado allí a otra familia, una de ceporros con los que he jugado y eso nunca cambiará, pese a que no tengo ahora demasiado contacto con ellos”

“Me acogieron, me formaron, me ofrecieron un lugar más en el que estar y me lo he pasado genial. Eso es una de las principales cosas que me ha dejado el XV, la gran familia que se creó de la noche a la mañana”. 

En cada momento del juego, en cada minuto, en cada segundo, se escribe el final. Parafraseando a Tony D’Amato, el personaje de Al Pacino en ‘Un domingo cualquiera’, todo es cuestión de pulgadas y las que se necesitan están ahí fuera. A ‘Yankee’ todavía la queda terreno por recorrer, quién sabe, quizá en Hortaleza. Ahora, ¿qué va hacer?

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