Dragones Sub14: ¡CREER PARA VER!

¡CREER PARA VER!

El equipo Sub14 Verde anda sin cronista y sin fotógrafos de cabecera, lo que es una lástima, pues estos chicos y sus padres tienen el mismo derecho que los demás a revivir con emoción los partidos jugados. Esto crea afición y amor al juego, enganchando a todos a querer ver en persona lo que luego tan bien se describe en crónicas y reportajes. ¡A ver si algún padre se anima a hacerlo de manera más o menos estable!

Cuando en el pasado he intentado hacer de fotógrafo o de cronista en un partido en el que vivo con intensidad la trascendencia del juego, me he dado cuenta que era una tarea fútil, ya que mi predisposición a la dispersión hacía que, por estar enfocado en ese mismo acontecer del juego en sí, me olvidaba de disparar la cámara que llevaba diligente al cuello, o apuntar el cómo se había desarrollado tal o cual jugada pues quedaban tristemente pegados a mis inertes dedos, tanto el boli como la libreta. Por ello, decidí dedicarme a otras tareas en las que puedo ser más útil como la de ser delegado, puesto que he ejercido durante casi 8 años hasta esta temporada en la que me he tomado un añito sabático.

Como ya sabéis muchos, mi hijo está cursando este año escolar en un pueblecito costero de las “East Midlands” de esa isla verde y lluviosa de la (Pérfida) Albión, cuna de bandoleros como el terrestre Dick Turpin o los más marineros Francis Drake o Henry Morgan, así que era el momento adecuado para ese descanso.

Eso sí, cuando mi hijo viene a España aprovechando las vacaciones entre evaluaciones, típicas del sistema educativo anglo (“mid-term break” lo llaman), aprovechamos para que mi hijo vuelva a jugar con sus compañeros dragones, como así ha sido este sábado. Así también me deleito yo viendo a estos chicos batirse el cobre en el campo. Claro, en esta ocasión no soy ya delegado y por tanto de nada tengo que ejercer, así que algunos me han pedido que dada mi veteranía y tecla fácil, podría aprovechar la oportunidad para hacer yo una crónica para el Verde. ¡Pobres ilusos, que sobrevaloran mi capacidad de retentiva para poder describir el partido de la manera que lo hacen tan magistralmente otras plumas maestras como la de Iñaki con k, Avelino con v o el más reciente Carlos Laorden! Pese a todo me he decidido a intentarlo, pero será una crónica algo diferente, no centrado tanto en los hechos específicos del partido sino en las sensaciones sentidas en él.

La mañana del sábado amanecía fresca, pero despejada, prometiendo un buen día para la práctica del rugby. Enseguida fueron llegando al Hortal jugadores propios y contrarios, a los que recibimos con la hospitalidad habitual de este deporte. Nuestro rival en este día, el Alcorcón es un club muy joven y que, al igual que el propio XV Hortaleza en su día, está en clara progresión por lo que les felicitamos, como no puede ser de otra manera.

Una vez reunidos todos, Cano les metió al vestuario para hablar con todos ellos, recordándoles la importancia de trabajar todos juntos, siempre ir al apoyo de sus compañeros y jugar divirtiéndose. Al haber suficientes cambios, lo importante es que todos se dejaran la piel hasta que no pudieran más y que pidieran cambio, que ya saldría otro compañero fresco para darle descanso y que cuando recuperara podría volver al partido de nuevo a volver a darlo todo, sustituyendo a otro que también se hubiera desfondado. De esa manera, con el esfuerzo individual de cada uno, trabajando con ahínco, el equipo es el que conseguiría funcionar al 100%.

Salieron al terreno de juego todos juntos como uno solo y con la consigna de estar ya pensando en que estaban jugando el partido, para que la concentración les acompañara y facilitara su activación.

En el calentamiento se termina de perfilar la alineación y empieza el partido, donde nuestro contrario nos pide jugar con las melés pactadas pues sus habituales primeras líneas no habían podido venir. El reglamente dice que si la primera línea en juego no tiene formación específica para ello y no pueden ser sustituidos por otros que si la tengan, las melés habrán de jugarse pactadas. Es decir, no se empujan ni contestan y el equipo que introduce la melé tiene el derecho de sacar el balón incontestado. Esto es una medida en pro de la seguridad del jugador que aplaudo por su responsabilidad.

Sin embargo, en el caso de este partido, esta medida nos desfavorecía claramente, pues nuestra delantera demostró a lo largo del partido ser bastante contundente, con lo que disputar la melé nos hubiera seguramente dado más posesión del balón que la que tuvimos. En fin, que se le va a hacer! Sigo diciendo que aplaudo esta norma del reglamento, pues la seguridad prima por encima de cualquier otra cosa.

A partir de aquí, mi mala memoria y falta de libreta no me permite contaros las diferentes jugadas, aunque si os puedo decir que el plan inicial de los entrenadores de que todos jugaran a tope, duró solo un rato. Como consecuencia, aunque se aguantó al comienzo presentando batalla y jugando en terreno contrario tanto como en el propio, enseguida empezaron a caer ensayos en contra, fruto de una poca disposición bastante generalizada al placaje de los nuestros, salvo honrosas excepciones.

Es cierto que nuestro equipo Verde está formado en buena medida por jugadores bastante nóveles y otros que todavía no han dado con la tecla interior para dar el paso adelante en ciertas habilidades, junto con el refuerzo de otros que si tienen esa experiencia y motivación necesarias, pero que ellos solos no pueden hacer que el equipo esté a la misma altura. Sin embargo, mirando de manera individual a cada jugador, en su gran mayoría, si saben cómo jugar y hacer su trabajo, pero les suele faltar una cosa que a veces tarda en llegar a jugadores bisoños y es la capacidad de sacrificio personal. La posición de “si tengo al lado a un compañero que saque las castañas del fuego, voy a dejar que los resuelva el” es una actitud bastante común cuando no se tiene la confianza en uno mismo. Sin embargo, ambos compañeros tienen las mismas capacidades para resolver, con lo que no está el problema tanto en lo que saben o no hacer, sino en lo que creen de lo que son capaces. Esto se consigue con el tiempo y el entreno especifico de esas habilidades en las que no se está cómodo todavía.

De hecho, a lo largo del partido se vieron momentos muy buenos, principalmente en la segunda parte, en los que el equipo funcionaba pues los chicos que a nivel individual tiraban del carro, fueron secundados por sus compañeros. Gracias a esto, se presionó fuertemente al Alcorcón, obligándoles a replegarse y a defender como podían el ímpetu con la que se les arremetió en esas ocasiones. Algunas fueron desde la delantera con buenas cargas rompedoras, que conseguían avanzar valiosos metros que se fijaban cuando los compañeros le acompañaban al apoyo. Otras desde la línea con un centro y un zaguero que también tenían la iniciativa de intentar romper contundentemente en varias ocasiones, aunque estos no solían contar con tanto apoyo y tenían que resolver como podían. Y es precisamente desde la línea donde gracias a la picardía del zaguero, se consiguieron un par de ensayos que maquillaron el resultado final, aunque no sirvieron para el tanteo oficial, ya que se cerró la anotación del partido a partir del 0-30 a favor de los alcorconeros a los que, como no puede ser de otra manera, les damos la enhorabuena.

Terminamos la mañana con el imprescindible tercer tiempo, comiendo unos buenos bocatas mojados con refrescos gracias a la dedicación de padres y madres comprometidos, mientras veíamos a nuestros hermanos del Negro jugar su partido contra el Arquitectura Rojo, que ganaron cerrándoles el partido.

Mi impresión es que queda mucho trabajo a realizar por estos chichos del Verde, pero menos de la que ellos creen. Eso sí, para eso hay que tener el compromiso de bajar a entrenar todos los días que toca y trabajar a tope en esos entrenamientos. ¡Famoso y verdadero es el dicho de que se juega como se entrena!

Después de eso, ya solo queda que crean que pueden. ¡Si solo creyeran un poco más en su capacidad de parar a alguien a la carrera, aunque sea más grande que ellos, solo haciendo uno de los placajes entrenados los miércoles y viernes! ¡Si solo de dieran cuenta que empujar con el hombro y agachado es mucho más eficaz que con las manos y de pie! ¡Si solo vieran que unidos dos o tres juntos, pueden empujar en flecha mucho más que mirando a ver si lo hacen sus compañeros por ellos y ganar así la posesión de balón en los rucks! ¡Si solo creyeran que son capaces de jugar divirtiéndose, serian el gran equipo que prometen ser!

¡Mucho ánimo y a divertirse, hacerse buenos amigos y a seguir trabajando con pico y pala (en ese orden)!

Carlos con C

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