Khaleesis, el poder de un sueño

Era una tarde cualquiera de un sábado 23 de noviembre. Un grupo de intrépidas Khaleesis se vestían con sus uniformes de batalla para enfrentar a las Guerreras traídas de los Reinos del Sur de la península: Las Malas Madres y Las Lacartijas de Sevilla. Así, se plantaban en el campo de batalla, Helena, Menchu, Angie, Eva, Canija, Lur, Mara, Paz, Pilar, Rebe, Sarita, Vane, Vir y Marta La Khaleesi Sotosauria. Su entrenador, no sabemos si es Fer o Uru quien las entrena, comienza el calentamiento después de conseguir aparcar su coche (excusas).

No faltaron a la cita nuestra emblemática y uno de los estandartes de las Khaleesis, Raquel y su rodilla biónica, un grupo de Añejos, algunos entregados a la animación del equipo en la grada añeja y otros encargados de capturar lo ocurrido en medios audiovisuales, algunas chicas del femenino que siempre están presentes y algunos drangoncitos que no se querían perder las hazañas de sus madres.

El torneo tendría un formato de triangular, donde los encuentros se disputarían de la siguiente manera:

–       Un “agarrata” de Khaleesis frente a las aguerridas Lacartijas en 3 tiempos de 10’.

–       Un “placata” de Khalessis frente a las imponentes Malas Madres en 2 tiempo de 10’.

–       Un “agarrata final disputado entre las Malas Madres y Las Lacartijas en 3 tiempos de 10’.

Llegadas las 15:30h de aquel esperado día, y con el árbitro encargado de pitar el “agarrata” inicial, gabi, habiendo entendido las normas, usos y costumbres de las Lacartijas, comienza el encuentro y el torneo.

Khaleesis vs. Lacartijas

El partido comienza con la posesión de las Khalessis, que empiezan a avanzar pero se encuentran constantemente con los poderosos abrazos de las Lacartijas que, acostumbradas a jugar en este formato, sacaban provecho de su poderío y habilidad. Cabe destacar que el “agarrata” es un juego continuo de “Choca y pasa” (como diría Julián), no existiendo rucks, mauls y todas esas cosas raras del Rugby. Esto último, hizo del encuentro un duro, aunque grandioso espectáculo de ambas escuderías. Llegados los 5 minutos de encuentro, las Khalessis, en una combinación continuada de “choca y pasa”, logran generar un hueco por el lado de Marta, La Khaleesi Sotosauria, que haciendo alarde de su velocidad se escapa sola y logra el 1 – 0 a favor del equipo local. Termina el primer tiempo y se alcanza el merecido descanso. Uru, o Fer (no se quién era) les decía que intentaran hacer lo que habían entrenado, aunque en realidad todo era improvisar ante esta nueva modalidad de juego.

En el segundo tiempo, se empezaban a producir los primeros cambios, que este servidor no recuerda bien, ya que se iban improvisando teniendo en cuenta varios factores como cansancio, fuerza necesaria, experiencia dentro del campo y por último, no menos importante por ello, que estaba próximo el siguiente encuentro y había que cuidar que las guerreras no se desgastaran en este duro partido.

Esto provocó un poco de desconcierto en las líneas de las locales y fue de un modo similar al try Khaleesis como las Lacartijas empataron el marcador empezada la segunda parte de las tres previstas.

A partir de este momento, el partido se trabó un poco y empezaron a jugar más al choque y menos al pase; se producían constantemente bloqueos de balón y cualquier iniciativa de abrir por ambos equipos era bloqueada por el contrario o se caía el balón debido a las escasas fuerzas de velocidad que ya se notaban en el campo.

Esta dinámica continuó durante toda la tercera parte y el marcador final fue de 1 – 1. Cabe destacar, el valor y la entrega de 3 debutantes en este mundo rugbístico: Vane, que de momentos parecía que llevaba toda la vida jugando y embistiendo; Pilar, que a pesar de solo llevar un mes y poco entrenando, demostró ganas y deseos de participar en todo; y Vir, que la técnica que tiene es innata y fue la que hizo el pase hacia Marta en el primer try Khaleesi.

Desde aquí, quiero lanzar una petición formal a las Lacartijas de que se planteen jugar con placaje ya que este tipo de “agarrata” es más duro de lo que parece y seguro que están preparadísimas para dar el salto.

Khaleesis vs. Malas Madres

El segundo encuentro se disputaría entre 2 rivales que se habían visto las caras anteriormente en algún torneo de rugby playa. El árbitro del partido, el señor “Ñigo Ñigo”, puso algunas normas para evitar posibles accidentes durante el juego; no habría contra-ruck, no hay touch y las melés serían pactadas. Todo esto, no pudo evitar que el destino se cruzara y en un placaje de Mara, la archirival cayera encima de su pierna provocando una rotura de tibia y peroné con desplazamiento. He podido comprobar, el valor y el poder de esa muchacha, que esperando a ser atendida por la ambulancia, pedía con brío que torneo continuara y diciendo que ella estaba bien; Sin lugar a dudas, el Poder un Sueño puede más que cualquier cruce desafortunado del destino.

Con un saque de centro, vuelve a comenzar la segunda “batalla” donde el poderío de las locales no pasó desapercibido. El primer ensayo llegaría de la astucia y habilidad de la Cani, asistida por la fuerza y tenacidad de Eva; esta embiste y al sentir la sensación de ser placada, pasa a cani, que escurridiza por el centro del campo, logra evadirse de las rivales y corre incansable hacía la línea de meta poniendo el 1 – 0 en el marcador.

Una maquinaría muy bien engrasada en los pases de la Khaleesis, hace que nuestra Marta Sotosauria, quedara otra vez con el campo disponible para que, con sus poderosas zancadas, llegara a línea de ensayo y pusiera el  2 – 0.

En una jugada por el centro del campo, Eva se hace con el oval y de forma similar al expreso de medianoche, comenzó a correr hacia la meta rival con varías Malas Madres colgando de ella, se logra zafar de todas y su carrera era constante hasta que su generosidad pudo con ella y a unos escasos metros de la línea de ensayo, se gira y le da el pase a Lur, que, en boca de ella dice que le faltó Fe y se la pasa a Vane que venía con sangre en los ojos y deseosa de estrenarse; era el 3- 0 para las Khalessis.

El 4 – 0 vino de la mano de Paz, que consigue el balón después en una combinación de estupendos pases continuados y que, haciendo caso de lo que le dijo Uru (o Fer) corre hacía el banderín para apoyar.

El último ensayo lo anotaría otra vez la Cani para cerrar una estupenda coreografía del equipo y poner el encuentro con un 5 – 0.

Casi en el final, La chicas de las Khaleesis intentan hacer una jugada ensayada (pocas veces cabe decir); cani se la pasa a Lur que se posiciona para formar un maul esperando la entrada de alguna delantera que rebañara el oval. Cani desesperada gritaba “entre alguna, entre alguna” y al ver que sus gritos no causaban efecto en sus compañeras, chiquita pero matona se lanza a formar el maul como una kamikaze. Era bastante raro y a la vez gracioso ver la diferencia de tamaño entre ella y Lur pero esta acción provocó el despertar de las delanteras que como un suspiro aparecieron a poyar a la canija.

Como anécdotas del partido podemos contar dos. Una es de nuestra Sarita, chiquita pero dura, hace un placaje en el centro del campo, las Malas Madres recuperan el oval, Sarita se levanta y vuelve a placar, la rivales vuelven a recuperar el balón y Super Sarita vuelve a levantarse y placa otra vez al grito de “¿dónde co..o está mi equipo?” que miraba estupefacto la hazaña lograda por ella. El tercer tiempo, Helena le confeso que no le daba tiempo a llegar ya que su velocidad para levantarse superaba la capacidad de reacción que ella tenía. Otra, es cuando Uru (o Fer) intenta sacar del campo a Menchu para que entre Pilar, que estaba desesperada por jugar (al principio no quería) que con carita de por favor no lo hagas que me lo estoy pasando en grande, logra convencerle y es Marta quien se ofrece voluntaria para salir.

Como anécdota emotiva, el caluroso aplauso brindado por todos los asistentes a Mara, incluso los equipos de IES y Lions que estaban calentando, cuando se la llevaba el Samur .

El último partido de este estupendo torneo organizado por Nuestra Mara, lo disputarían las Malas Madres vs. Las Lacartijas, que, haciendo uso de mi honestidad,  no he prestado mucha atención debido a la emoción del partido anterior.

Fue una tarde estupenda de Rugby, donde las emociones cruzadas hacían que las caricias del viento y el agua fría de las duchas no sean nada comparado con el orgullo que se sentía al pisar ese campo de batalla donde las guerreas dejaron todo por un Sueño, un Sueño hecho realidad, un Sueño y Deseo de Una y donde el grito final de “1, 2, 3 Khalessis” quería decir, “Va por ti, Mara”.

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