Se despide un gran entrenador pero aún mejor persona. MISTER con mayúsculas, Paco te decimos hasta pronto no adiós

Francisco López Gordo ( Paco ) entrenador que ha trabajado los últimos 3 años en nuestro club con  Sub16 y Sub18  con las camadas 2000/1999/1998, se despide de nosotros por motivos profesionales y nos deja estas palabras…

Paco

Al acabar el encuentro del sábado le pedí a Pablo hacer la crónica del partido. Había dos motivos para ello, uno de decisión personal y otro de reconocimiento y admiración a mis jugadores.

En los tres años entrenando en el club a las categorías sub 16 y sub18 he disfrutado de grandes momentos, algunos felices y otros amargos pero que también son importantes y que marcan sin duda mucho más el carácter que los primeros. Ha habido partidos que hemos sacado adelante con esfuerzo y sacrificio, superando los bajones que este equipo tiene en momentos del encuentro, sacando adelante deficiencias técnicas y una escasa plantilla junto con “problemas externos” que siempre son los que más daño hacen y los que más difícil son de combatir.

El partido del sábado fue diferente. Sabíamos todos, entrenadores, jugadores y aficionados que el Liceo es un gran equipo, con grandes jugadores que nutren la selección de Madrid y que figuran en la lista de la Española, con un estilo de juego consolidado en todas las categorías y que a nosotros nos hace mucho daño en el campo.

Sabíamos que ganar era casi un imposible, un sueño, pero sabíamos que en este deporte los sueños se pueden conseguir y que en el campo cuando se sale, son quince para quince, que en este deporte cuando falta la aptitud se puede tirar de corazón y que con el corazón se puede llegar lejos.

Lo que pasa en un vestuario antes y después del partido es un mundo, un universo privado de sensaciones, de nervios y ansiedad, de adrenalina, de frustración y alegría, de rabia y de coraje. Un mundo que muchos de los aficionados desconocen y un mundo por el que los padres de nuestros jugadores nos preguntan a veces. Hoy voy a traicionar ese mundo privado y voy a contaros lo que pasó en ese vestuario antes del partido.

Los chicos llegaron como siempre, cada uno concentrándose a su manera, algunos en silencio, otros con su música, otros con bromas y juegos que dan salida al nerviosismo propio antes de cada partido, pero ya dentro, el capitán pidió concentración, “os pido silencio y concentración”, pidió que cada uno sintiera lo importante que teníamos delante y sus jugadores obedecieron. Por primera vez el vestuario era un silencio solo roto por los ruidos que hacían los paquetes de vendas al abrirse o las tiras de esparadrapo al cortarse.

Hablé con ellos y les pedí que jugaran con  el corazón, que lo hicieran por su club, por sus familias y amigos que estaban fuera, que jugaran por ellos, por sus hermanos en el campo, que para muchos era la última semifinal juntos y que disfrutaran de eso y que disfrutar solo se puede conseguir cuando uno se entrega en corazón para alcanzar lo que quiere, que lucharan por sus hermanos que habían sufrido lesiones, que lucharan por todos los golpes recibidos en el año, que hoy era el día de dejarse el alma en el campo del XV.

Vi en sus caras un gesto serio, entendiendo lo que decía, más allá todavía, vi en sus caras el compromiso de cumplirlo.

Pablo, que gran entrenador, nos metió a todos en la zona de duchas, juntos, apretados unos contra otros para que el aliento se sintiera y nos habló. Dijo muchas cosas, todas importantes, y dijo una que todos entendimos “somos una mota de polvo en la inmensidad del rugby, somos un equipo de barrio sub 18, pero hoy, hoy somos All Black”. Eso resumía todo. El sábado todos teníamos el compromiso que tienen los All Blak con su camiseta y con cada uno de sus hermanos que la viste, para nosotros era más importante salir a jugar contra el Liceo que  para los All Black jugar la final de la copa del mundo.

Se quedaron solos, con su capitán. Se escuchaban las palabras de aliento, de compromiso, la fuerza que todos trasmitían, el compromiso que habían decidido y que no era otros que salir a dejarse el alma en el campo.

Ya en el calentamiento se percibía que cada uno sabía que tenía un compromiso individual de no fallar al grupo. Recuerdo que hablé con Diego, nuestro capitán, y le pedí que no dejara de animar y creer en ganar el partido, que trasmitiera constantemente ese sentimiento al grupo, fuésemos ganando o perdiendo. Recuerdo como hablé con algunos jugadores, con los sub 16 que nos ayudaron y que hicieron un trabajo excepcional, recuerdo como junte a Agustín a Luis a Alfonso y a Aritz y les pedí que impulsaran a este equipo, que fueran más duros jugando de lo que ya son, que fuesen el ejemplo para sus compañeros y que creyesen en sí mismos y en su equipo. Ya no vi niños, vi hombres que me miraban y aceptaban el compromiso que tenían.

El partido comenzó y tengo que decir que fue un ejemplo de lo que es el Rugby por parte de los dos equipos. El Liceo hizo lo que esperábamos, sabíamos que por el exterior nos iban a hacer daño y que eran muy difíciles de parar.

Sabíamos que liberan muy bien sobre el placaje, que se recolocan y que siempre generan superioridad en el lado abierto donde encima son rápidos. Con equipos así nosotros sufrimos mucho y solo nos queda una opción tener el balón, obligarles a agrupar gente en el eje del juego y para ello tenemos que castigarles con nuestra delantera y con la penetración de Diego por el centro de la línea y sobre todo, ser muy serios en el placaje y en la presión defensiva para que sintieran que no iban a poder mover balones con facilidad.

Solo puedo decir que táctica y estratégicamente nuestros jugadores cumplieron a rajatabla con lo mandado, juagaron tal y como se les dijo, jugaron igual todo el partido, a sabiendas que eso suponía sufrir, sufrir y sufrir. Poco importan los errores que se cometieron, quizás sin ellos el resultado hubiera sido diferente, pero no el partido. El sábado jugaron como hay que jugar al Rugby y haciendo eso poco importa lo demás.

Vi una delantera arrolladora, imparable en las fases de lanzamiento Touche y melé, y durísima en los puntos de encuentro.  Qué pena esas cuatro veces que estuvimos a 5 metros de la línea de ensayo y no materializamos. Pudimos irnos al descanso ganando el partido con el ensayo anulado a Agustín por doble movimiento, otro golpe cometido en el desarrollo de un pick and go y un ensayo de Agustín que llegó a posar pero que el árbitro no pudo ver y que los jugadores del Liceo taparon en su acción defensiva.

Teníamos obsesión Pablo, Julián y yo en el eje 9, 10, 12 y 13. Estuvimos dándole muchas vueltas buscando la combinación que mejor nos pudiera dar resultado a sabiendas que la presión en esa zona era vital para el desarrollo del partido. Contamos, como siempre en ese contexto, con el apoyo defensivo de un delantero que en este caso se realizó por RoRRo y por Pablo, sub 16, que hizo un gran trabajo. Sólo puedo felicitar a los chicos, se placó a sabiendas que era muy difícil pararles en esa zona para evitar la continuidad, trabajaron muy bien en desplazarse hacia el exterior para contrarrestar la superioridad numérica del Liceo y aunque nos ensayaron por ese espacio, creo que hicieron todo lo que pudieron.

Con Fernando, Álvaro y su pie para ponernos en campo contrario, Enrique que encontró el sábado una motivación especial, Antonio, Alfonso y los sub 16 Yago y Jorge contuvimos las oleadas del Liceo.

El segundo tiempo fue impresionante, con una posesión de más del 80% del balón, sufriendo y peleando cada maul y cada ruck para evitar la posesión del Liceo. Pero cuando un equipo es superior técnicamente y con un estilo de juego tan asentado, cualquier error lo pagas caro y en Rugby generalmente un error suele convertirse en un ensayo en contra. Los dos ensayos del segundo tiempo llegaron por esa circunstancia. Sabíamos que eso podía pasar, pero lo que también sabíamos tras ver a nuestros jugadores empezar el partido, era que iba a ser igual lo que hiciera el Liceo, que si querían ganar ese partido tenían que verse la cara con quince dragones que en su casa no iban a regalar nada.

El partido acabó y el sueño, como pasa la mayoría de las veces, no se consiguió, pero vi en las caras de mis chicos una sonrisa, la que tiene el que sabe que ha hecho lo que debía y todo lo que podía. Vi jugadores físicamente destrozados, agotados por el esfuerzo, los golpes y la intensidad del partido, pero les vi felices porque sabían que habían jugado un partido de Rugby como pocas veces se ve, que habían cumplido su compromiso y que habían dejado todo en el campo, saliendo de la cancha sin una gota de fuerza en sus músculos de aire en sus pulmones

Quiero dar las gracias a todos mis jugadores por lo que han hecho esta temporada y felicitarles por lo que hicieron el sábado. Ellos saben que ha sido un año muy difícil, improvisando alineaciones, con lesiones, con una plantilla muy corta, con unos suplentes que en algún caso era su primer o segundo año jugando a este deporte y que poco se les podía pedir.

Tengo que empezar por agradecer a su capitán Diego su juego este año. Jugando de Pilier toda su vida deportiva le pedimos que jugara de centro para introducir contundencia en ataque y placaje en defensa. Ha cumplido sobrado, ha arrastrado defensores y ha generado espacios, y en defensa “a pesar de su cintura de uno” ha sido un seguro. Agradecerle que a pesar de lesionarse una semana antes de ir convocado a la concentración con la selección española en diciembre y por tanto perdérsela, trabajase como nunca he visto, con el único propósito de estar listo para jugar con su club la segunda parte de la liga, recuperando una fractura de peroné en 70 días.

Tengo que agradecer a Alfonso que estando convocado con la española para viajar el lunes, jugase el sábado con el riesgo de lesionarse y perderse el europeo. Esos son los valores que definen a un jugador y a una persona. Alfonso siempre ha estado con su club y eso le hace más grande todavía.

Agradecer a Trapero su incansable lucha y su amor por este club. Ha sido una garantía en defensa, placando hacia el exterior desde su posición de segundo centro como pocos saben hacer. Lamentamos todos su lesión contra Alcobendas y le echamos mucho de menos fuera y dentro del campo. Otro ejemplo como Diego, que aceptó en este caso, jugar de segundo centro cuando se le pidió, a pesar que siempre jugó en la delantera.

Agradecer a Agustín que a pesar de haber estado convocado para todas las concentraciones de la española y caerse en el último momento, el sábado jugó superando el bajón anímico que esta situación genera en cualquiera, felicitarle por el partidazo que hizo, las ganas y el corazón mostrado. Le conozco bien y cuando se quitó el casco en el segundo tiempo vi que estaba dispuesto a dejarse la pìel en el campo sin importarle el resultado. Grande Agus, grande

Gracias a Luis y a Aritz porque hicieron grande al XV con su actitud y su trabajo en el campo. Gracias por ayudarme en lo que les dije antes del partido. Ver a Luis pelear en cada contacto y Aritz con sus escapadas a ras de ruck es algo que levanta la pasión de cualquier aficionado al Rugby.

No tengo palabras para alguien que reúne algo más que valores, alguien que tiene el cariño de todos sus hermanos del XV y que es el ejemplo de corazón, de garra y lucha permanente. Gracias “Cholito”, gracias Andrés, gracias por ser como eres, por ser ejemplo de lucha, porque viendo como con tu cuerpo flaco te pierdes entre un mar de delanteros mientras todos esperamos verte salir a respirar con el alma en un puño. Perdona por hacerte sufrir tantas veces pidiendo siempre más de ti. A veces quien más da es a quien más pedimos. Gracias “Cholo” por ser el 9 del XV

Gracias a RoRo, a Esquer que sale siempre ensangrentado y golpeado y que siempre sigue adelante y gracias a Nachete, que “huevos tienes Nacho”. Eres el más pequeño de la delantera y no dudas en tirarte a placar a tipos que son más del doble de grandes que tu. Eres un jugador de Rugby.

Gracias a los delanteros que han jugado minutos y que han sabido aprovechar la oportunidad que se les ha dado. Incansable San Román, siempre dispuesto y que se ha ganado el cariño de todos. Gracias a banderas que lucha siempre que se le pide y que demuestra que es un jugador de rugby, gracias a David Berdasco, a Alberto Hech y a los que siguen estando en el equipo para cuando se les necesite.

Gracias a todos por estos tres años, a los que estáis y a los que habéis pasado el año anterior  a Senior. Daros las gracias porque éste es mi último año entrenado. Las obligaciones profesionales me hacen incompatible seguir con la dedicación que vosotros y el club se merecen. Echaré de menos entrenaros y echaré de menos cuidaros en el campo y en el vestuario con las vendas y el esparadrapo a cuestas, pero seguiré animándoos desde la grada.

Quiero agradecer al club el cariño mostrado estos años, a Matías su presidente, quien tiene un compromiso firme con lo que quiere para el club y en quien tenéis un gran tipo, a la Junta Directiva, a Raquel, Pilar y a Paco empleados del club y que hacen posible que todo esto funcione. Agradecer a los entrenadores de todas las categorías su trabajo y especialmente a Julián, con quien este año he compartido “sufrimientos” en la sub 18, gracias por aportar siempre desde la idea de construir y gracias porque siempre lo que has dicho nos ha servido para mejorar.

Quiero dejar un hueco al final para mi amigo Pablo Moscoloni. Quiero deciros que el XV tiene un gran entrenador con él. Estos años he visto como trabaja, como ha superado todas las vicisitudes que han sido muchas, he visto preparar los entrenamientos y los partidos con una profesionalidad y seriedad propia de un entrenador de selección nacional. Le apasiona el Rugby y cree en sus valores y en lo que hace.

He aprendido de él muchas cosas y he disfrutado de su compañía, hablando y preparando los partidos, ha escuchado y aceptado en muchas ocasiones mis opiniones sobre cuestiones relativas al juego o los jugadores, lo cual demuestra su humildad, virtud que es difícil de encontrar en quien sabe bastante de algo.

Le he visto sufrir por cuestiones y comentarios de quien le ha querido hacer daño y que por desgracia solo ha hecho daño al club. A veces debemos de ser conscientes de lo que decimos y medir el alcance de las palabras. En este sentido Pablo ha sabido seguir adelante.

Por último agradecer a los padres de mis jugadores su cariño y las cervezas que nos hemos tomado juntos después de los partidos.

Gracias a todos y desde mi corazón:

Siempre XV

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